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Miscelánea.

Thursday, November 24, 2016

¡Túiter ha matado a Rita! ¡Hijos de puta!



—Mírala, huele mejor muerta que viva.
—¡Pues claro!
—¿Pero tú sabías esto y no me lo habías dicho antes?
—Mira, Mariano, hay cosas que es mejor que el Presidente De Una Gran Nación no sepa.
—¿A quién te refieres?
—...
—¡Ahhh...!
—...
—¿Y ahora qué hacemos?
—Lo de siempre. Tú no haces nada y nosotros ponemos el ventilador de mierda.
—¿Y lo de la corrupción y todo eso?
—Eso no le importa a nadie, hombre, ¿no has visto que nos votan igual?
—Claro, claro.
—Déjame que haga un par de llamadas y pongo todo en marcha.
—Por cierto, ¿esto nos ha salido muy caro?
—¡Ni un duro, Mariano, ni un duro!
—España va fenomenal.
—Exacto.


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Thursday, November 17, 2016

El esquivo salario modal







Friday, September 23, 2016

Pelayert

—¡Don Pelayo, abráceme fuerte!
—¡Llámame de tú, amor mío!
—¡Ay, no, no me atrevo! ¿Qué dirían mis padres?



—¡Ay, Dios mío, un paparazzo!
—¡No blasfemes, malandrín, ahora tendré que castigarte!
—¡Ohhh!


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Tuesday, September 13, 2016

¡Es la ética, estúpido!

—Usted dijo que tenían que nombrar un funcionario.
—Exacto.
—Pero no tiene por qué serlo.
—Exacto también.
—Entonces usted mintió.
—No sabría decirle.
—Si usted mintió entonces debería dimitir.
—Entonces no es nada exacto, claro que no.
—...
—Entonces es que siempre hemos nombrado funcionarios.



—¿Y quién decide a quién se nombra?
—Una comisión.
—¿Y quiénes son sus miembros?
—¡Es una comisión secreta!
—¿Y qué otros candidatos había?
—¡Son candidatos ULTRA secretos!
—Pero Soria...
—Soria es el mejor candidato, desde un punto de vista técnico.
—¡Pero si tenía dinero en paraísos fiscales!
—Pero eso no es delito, si acaso un problema político.
—¡Pero está feo!
—¿Pero usted nos ha visto bien?
—Ahí tiene razón.
—Pues eso.



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Friday, July 22, 2016

Bicho a la sal

Pese a las promesas que nos hicieron Los Supersónicos, a día de hoy no contamos con esclavos robots ni coches voladores, por lo que sigue siendo necesario encargarse de la mayoría de labores del hogar. Es decir, al menos cuando no puedes engañar a nadie para que las haga por ti.

A veces, incluso, hay que entrar en la cocina y buscar algo de comer.

Algo que no sea pasta. Ni cereales. Ni tostadas. Algo que no venga en lata. Algo que no sea algún tipo de carne para hacer a la plancha. Ni partes desconocidas de pollo. Ni embutidos ni queso.

A veces hay que rendirse a la evidencia y bajar a la calle a capturar algo comestible. Algo que tenga pocos puntos de combate, sea fácil de cocinar y viva por tu zona. Algo como un pok... ¡como una lubina!



La lubina es un pez peligrosísimo, de un tamaño descomunal, agresivo, al que sólo puede vencerse en combate singular tras muchísimos esfuerzos.



Es por esto que es mucho mejor pasarse por la pescadería y comprarla ya vencida y desarmada. Para una persona de tamaño normal una lubina de algo más de medio kilo está bien. Si es usted un gordo, duplique esta cantidad con sanísima y despreocupada felicidad. Según mis últimas incursiones en el mercado el precio ronda los diez euros el kilogramo.

Si usted vive a quinientos kilómetros de la costa mejor capture otra cosa. Por ejemplo, un niño. En los parques infantiles hay muchísimos y probablemente nadie los eche de menos.

¡Hagamos la lubina a la sal!

Para ello, siga este proceso: 1) limpie la lubina; 2) humedezca ligeramente un kilo de sal gorda; 3) encienda el horno a 200 grados Celsius o poco más; 4) ponga una capa de sal de medio centímetro sobre una bandeja; 5) ponga la lubina sobre esa capa de sal y recúbrala con más sal, formando una capa a su alrededor; 6) ponga la bandeja con el pez en el horno durante diez o quince minutos y listo. 7) Cuando saque la lubina del horno, retire la sal (que saldrá como una costra rígida) y limpie el bicho.



Como el horno nos deja quince minutos libres, bien podemos cazar unas patatas, cortarlas en rodajas y freírlas. Si se siente con ánimos bien puede añadir pimientos y cebollas y hacerlas a lo pobre. Por supuesto, tenga muchísimo cuidado a la hora de elegir las patatas, son unos elementos de cuidado. Embósquelas sin que se den cuenta.



Si sigue todos estos pasos cuidadosamente comprobará que tarda sólo treinta minutos en preparar la comida y aproximadamente un tercio de ese tiempo en hacerla desaparecer de la faz de la tierra. ¡Ése es el problema de cocinar en casa, que no cunde nada y encima no tienes a nadie para que te traiga el café mientras pasas la sobremesa charlando con unos colegas con menos vida social que tú!



Nota del bloguero irresponsable: Todo este post ha sido realizado bajo la supervisión de varios adultos que salían muy pequeñitos en youtube haciéndole cosas a distintos peces, cada uno según su habilidad y sus manías.

Adjunto la prueba gráfica de que todo este proceso puede hacerse sin romper nada:



¡Seguiremos investigando!




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